JAEN La sangre del olivar, que sobre tus campos cubre, hace crecer en tu tierra el árbol de mansedumbre, y cuando en la noche blanca grito con fuerza tu nombre me responde un querubín: ¡La Muy Leal y Muy Noble! Desde tu Sierra Morena hasta el valle del gran río; palacios y monumentos proclaman tu señorío, y desde la cumbre agreste de Cazorla la serrana baja la fuente de vida que a mi Andalucía baña. Cuna de aceituneros de gente trabajadora, eres humilde Jaen sin dejar de ser señora Elias